Monument Weddings nació de una idea simple: las bodas más honestas se cuentan solas, si alguien sabe cuándo quedarse quieto y mirar. Empezamos filmando bodas de amigos con una sola cámara prestada, y diez años después seguimos haciendo lo mismo, solo que ahora sabemos exactamente qué buscar.
Somos un equipo pequeño de camarógrafos y editores: hemos filmado bodas en capillas de pueblo, jardines improvisados y salones que se quedaron sin luz a mitad de la fiesta. Trabajamos con cámaras discretas, mucha paciencia y la menor cantidad de instrucciones posible para la pareja.
Cada película pasa semanas en edición antes de llegar a la pareja: color, sonido y ritmo trabajados a mano, sin plantillas. Casi diez años y más de un centenar de bodas después, seguimos filmando de la misma forma, y el resultado se puede volver a ver dentro de veinte años y sentir exactamente igual.